R.·. L.·. Primera Argentina N° 62


Historia de la R.·.L.·.Primera Argentina No. 62                
Publicada en la Revista Símbolo en su edición No 7, Julio - Agosto 1979
Órgano de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones


La Logia "Primera Argentina No. 62 en su centenario 
(1879-1979)
por Alcibíades Lappas


El 3 defebrero de 1852, en los campos de Caseros, fue abatida la tiranía rosis­ta porobra de un masón, el general Justo José de Urquiza, quien sumó al mérito deaquella victoria, el haber dotado al país con una Constitución Nacional, por loque se hizo digno del honroso título de "Organizador”.


A partir de la aurora de Caseros,comienzan a surgir diversas logias masónicas en el ámbito de la ciudad deBuenos Aires. En 1852, se fundó "Amie des Naufragés”, integrada por franceses;y el año siguiente "Excelsior”, de habla inglesa. A fines de 1855,se constituyó "Unión del Plata”, integrada porargentinos, bajo la presidencia del doctor Miguel Valencia, jurisconsulto,legislador y periodista de nota.


Tanto esa primera logia argentina,como las que surgieron en el curso del año 1856,dentro de la ciudad de Buenos Aires, trabajaban conlos auspicios de la Maso­nería del Uruguay, cuyas autoridades se mostraronreticentes en otorgarles autono­mía para constituir a su vez una Gran Logiapara el territorio argentino. El doctor Valencia, haciendo caso omiso de laoposición uruguaya, constituyó bajo su presi­dencia el denominado "Gran Orientede la Confederación Argentina”. La Masonería del Uruguay reaccionó retirando elreconocimiento a las logias porteñas. Ante esa si­tuación, un grupo de losintegrantes de la logia "Unión del Plata”, así como de otras logias, sedesprendió del grupo presidido por el doctor Valencia y volvieron a solicitarlos auspicios de la Masonería del Uruguay, que les otorgó extendiéndoles nuevasCar­tas Constitutivas. No obstante, subsistió subyacente el deseo deindependizarse de aquella tutela, por lo que finalmente la Masonería delUruguay accedió a fines de 1857 a que se constituyera la actual Gran Logia dela Argentina, asumiendo la Gran Maestría del novel cuerpo el 11 de diciembredel citado año el doctor José Roque Pérez.


Paralelamente a nuestra Gran Logiade la Argentina, siguió trabajando el Gran Oriente del doctor Valencia. Luegosurgieron otras escisiones en el seno de la familia masónica argentina, a lasque se puso término en 1877 con la formación del denomi­nado DirectorioMasónico, bajo la presidencia del doctor Agustín Pedro Justo, juris­consulto,ex gobernador de Corrientes y miembro de la judicatura.


El doctor Justo asumió la GranMaestría el 25 de noviembre de 1877 y a partir de entonces no cejó en su empeñode aglutinar a los masones en el seno de la Gran Logia de la Argentina, empeñoen el que prosiguió hasta el 16 de julio de 1879, fecha en que renunció a laGran Maestría por tener que trasladarse a San Nicolás de los Arroyos, a fin deintegrar la Cámara de Apelaciones de la referida ciudad bonaerense.


El grupo de la logia "Unión del Plata” que habíaquedado con el grupo del doc­tor Valencia, al incorporarse a la Gran Logia dela Argentina, quiso hacerlo con aquel título distintivo, a lo que no se accediópor funcionar ya otra logia con igual nombre. Tras varias tratativas finalmenteel 21 de abril de 1879, los miembros de la logia se reúnen y acuerdan adoptarcomo nombre distintivo el de "Logia La Primera Argen­tina”, solicitando almismo tiempo los auspicios de la Gran Logia, que se le otorgaron el día siguiente. La logia fueconsagrada e instaladas su* autoridades el día 25 del mi»* mo mes,por el Gran Maestre doctor Justo. La Carta Constitutiva que se le otorgófue inscripta con el número 62, en el respectivo registro.


Desde entonces transcurrieron cien años y para conmemorardicho centenario nos hemos reunido hoy aquí. El centenario de una logia, es un acontecimiento siem­pre digno de serrecordado, ya que siendo la Masonería la caja de resonancia del me­dioambiente en que actúa, las logias que la componen, a guisa decélulas vivificadoras del organismo, constituyen el centro de coincidencia y deunión de los hombres que las componen.


Por variosmotivos, aquel afio 1879, fue un año histórico. Comenzó con la apa­riciónde "La Vuelta de Martín Fierro”, segunda parte del inmortal poema de JoséHernández, hecho que debe recordarse en forma especial, no sólo por lamilitancia masónica de su autor, sino por el fenómeno que constituyó. Para aquelentonces, de la primera parte se habían vendido ya sesenta mil ejemplares, enonce ediciones. Esto, en menos de siete años, en la Argentina de hace un siglo, no es simplemente una anticipación de los best sellers de hoy. Es un hechocultural de significación impresionante, en el que no sepuede pensar sin conmoverse. Constituye un capitulo de la historia nacional, por significar una definición. Un país extenso, de poca población y mal distribuida, dividida además por tendencias aparentemente inconciliables, de­mostró que podía coincidir por lo menos en la admiración por un autor, por un libro, que así se convertía en símbolo de su unidad.


Por obra de otro masón, el doctor Adolfo Alsina, ex vicepresidente de Sar­miento y a la sazón jefe del Autonomismo, se conjuró el movimiento revolucionario que se gestaba por los mitristas en 1877. El supremo esfuerzo que la Patria exigía de sus hijos divididos por rivalidades políticas, se concretó en el abrazo al pie de la esta­tua de Belgrano, el 7 de octubre de dicho año. Así Alsina podía terminar los prepara­tivos que realizaba desde el Ministerio de Guerra y emprender la Campaña para la in­tegración territorial del país y la consolidación de la Soberanía Nacional en la Patagonia. Su muerte antes de finalizar el año impidió la terminación de la obra. Pero a guisa de avanzada de civilización y fraternidad, surgieron en el ámbito bonaerense las logias de Chivilcoy, 25 deMayo y Guamíní, localidad ésta fundada por los integran­tes de la Logia Luz del Desierto N° 60.


Al fallecer Alsina, lo sucede en el Ministerio de Guerra el general Julio A. Roca, quien en 1879 reemprende la campaña, extendiendo los límites del ejercicio de la So­beranía Nacional hasta el Río Negro y el Neuquén. En los años siguientes, siendo titular de la cartera de Guerra un masón, el general Benjamín Victorica, se llevarían a cabo las campañas al sur de Río Negro, llamada de los Andes, mientras que la Marina de Guerra excursionaba en Tierra del Fuego e Isla de los Estados, labor esa que se completaría en 1884 con la expedición al Chaco central y boreal, dirigida personal­mente por Victorica.


No es del caso extendemos en esta oportunidad sobre los centenarios de la apa­rición de "La Vuelta de Martín Fierro” y de la expedición a la Patagonía, que mere­cen sendas recordaciones especíales. Nos hemos referido a esos hechos por constituir otras tantas expresiones del anhelo de Unidad Argentina, que fue la constante preocupación de los masones. Ellos aunaron esfuerzos y voluntades, trabajando incansablemente desde la época de Caseros, constituyendo un hito fundamental la Tenida de Unión Nacional del mes de julio de 1860, en que alrededor del ara masó­nica se reunieron Urquiza, Derqui, Mitre y Sarmiento, al igual que aquel abrazo al pie de la estatua de Belgrano. Por algo las logias de Buenos Aires se llamaban Unión del Plata y Confraternidad Argentina; o las de San Nicolás, Rosario, Gualeguaychú, Corrientes, San Luis, Córdoba y tantas otras engarzaban en sus respectivos títulos dis­tintivos la palabra "Unión”.


Al incorporarse la Logia La Primera Argentina N° 62, al seno de la Gran Logia de la Argentina, la integraban: Francisco Ballester (Venerable Maestro), Adolfo Schoebel y Manuel Durán (Vigilantes); Juan Foms y Artigas (Orador); Francisco Garrido(Secretario); Alberto Brown (Tesorero), Víctor Pocy (Hospitalario); así como Rafael Calzada, Juan M. Carreras, Dionisio Gorri, José Villegas, Esteban Roca, José Morixe, Ventura Canals, Manuel Ruíz, Esteban Pozzi, Emilio J. García yotros, que totalizaban 45 miembros.


El 28 de abril tuvo lugar la primera iniciación, siendo el nuevo Aprendiz Alejo Romaña, español, n. 1856, comerciante; al mismo tiempo que afilian a José Román. A los pocos díasingresarían el doctor Carlos Melchor de Egozcue, José Bohigas, An­tonio Monzo, Ventura Sardá, Joaquí Santivañez y otros.


El primer Venerable Maestro Francisco Ballester, nacido en 1840, era un dis­tinguido fisicomatemático, quien dictó matemáticas, física y química en la Escuela Normal "Mariano Acosta”, así como en las Facultades de Ciencias Fisicomatemáticas y la de Humanidades e integró aquel año la Sociedad Amigos de los Pobres, mientras que el año siguiente la Comisión Masónica de Protección a los Heridos y luego la Cruz Roja Argentina. Lo sucedió en el cargo el doctor Rafael Calzada (1854-1929), juris­consulto, profesor, periodista, dirigente de la colectividad española y filántropo.


En 1882, asumiría el cargo de V.Maestro el profesor José Villegas y dos años más tarde el profesor y escribano Emilio J. García. En 1887, fue elegido Alejandro Itter, italiano y de profesión tipógrafo; cumpliendo la logia la primera década de su labor bajo la presidencia de Carlos Cruz de Ezcurra (1815-1894) hacendado y polí­tico.


En aquellos diez primeros años, vemos actuar en la logia varios educadores, entre los cuales podemos citar, aparte de los ya mencionados, a Adolfo Negrotto y Sebastián Ausina y Cortés; hombres de letras y periodistas, como Juan Gutiérrez; jurisconsultos como el exGran Maestre Justo, Jorge Argerich, Carlos Delcasse, To­más Puig Lomez y Agustín Matienzó; hacendados y empresarios como Carlos Torcuato de Alvear, quien sería Intendente Municipal de la Capital Federal al igual que lo había sido su padre, y Florencio Garrigós; muchos militares como Franklin Laborde, Manuel José Pizarro, Pedro Altamirano, Mariano Vera, Juan Luis Sarmiento, Angel Aranda Lorenzo Fresco y otros, que regresaban de la expedición al Desierto con los laureles de la victoria. Ya que hablamos de la Patagonia, recordemos especial­mente a uno de los iniciados en 1886: Alfonso Rouquaud, hijo de masón, cuyo padre don Ernesto Rouquaud, miembro de la Logia Amie des Naufrahés, había instalado con autorización del gobierno argentino en 1871, una colonia en la desembocadura del Río Santa Cruz, de donde fue desalojado por fuerzas chilenas tres años más tarde.


Por iniciativa del doctor Calzada, la logia inauguró una serie de conferencias con el nombre de "Nosce te ipsum”, desarrollándose diversos temas filosóficos y de cultura general, que seguían dictándose hasta 1943, en que a raíz de la exigencia de permiso policial para las conferencias, fue preciso suspenderlas. Uno de los disertan­tes fue el doctor Mariano Noguera, obispo de Nueva Orleans (EE.UU. deAmérica), el 28 de julio de 1879. A raíz de la lucha entablada con motivo de la federalización de Buenos Aires, varios de los miembros de la logia prestaron sus abnegados servicios al Cuerpo Masónico Protección a los Heridos. Ese mismo año, varios formaron en la Cruz Roja Argentina. En 1880 también, la logia participó en pleno de la manifesta­ción pública en homenaje a don Bemardino Rivadavia.


Las reunionesse celebraban dos veces por semana, no sólo para escuchar con­ferencias, sino también para estudiar diversas iniciativas, como la presentada por Juan Gutiérrez, a quién apoyaron para editar el periódico "El Progreso", además del trabajo normal a toda logia masónica. Téngase presente que en 1886 el número de in­corporaciones se elevó a 90. El 26-IX-1886, tuvo lugar la primera ceremonia de adop­ción de 34 hijos de masones, siendo uno de ellos un joven de diez años, Agustín Pedro Justo (h), cuyo padre actuó como Orador en esa oportunidad.


Aquel joven, una década más tarde fue iniciado en esa misma logia, mientras era Cadete del Colegio Militar de la Nación. En la carrera de las armas alcanzó el grado de General de División y fue Presidente de la Nación en 1932-1938. El general Justo, además de hijo de un Gran Maestre, fue hijo político de otro Gran Maestre, el general Uborio Bernal. Ya que hablamos de jefes de Estado, recordemos que la lo­gia tuvo como asiduo visitante a un joven refugiado portugués. Me refiero al doctor Teófilo Braga (1843-1924), quien con los años sería Presidente de la República en su patria. La logia, con la cual el Hermano Braga mantuvo asidua correspondencia cuando regresó a su patria, lo proclamó Miembro Honorario el 3 de noviembre de 1910.


A Ezcurra, lo sucedió como V.Maestro Américo D’Aquilio, quien fue militar y educador. Luego vienen las Veneraturas de Domingo Escolla, oriental por tres años; por igual período la de Augusto Baretgie, de profesión contador y catedrático; y la de don Agustín Costa, artífice joyero quién, a despecho de sus 85 años, nos hacía distin­tivos para los oficiales de las logias y las escuadras de los ex Venerables Maestros.


En aquellos años finiseculares, puede decirse que cambia la fisonomía de la logia, especialmente después de1895 en que se constituyó el titulado "Gran Oriente Argentino” que organizó el doctor Puig Lomes, a quién adhirieron más de cien miem­bros de la logia, encabezados por el escribano Juan F. Saccone. Con los años esa "Prí­mera Argentina” del grupo Puig Lomes, se reintegraría a nuestra Gran Logia, con el nombre de Logia "Unión Argentina” y el N° 134.


Como dijimos la fisonomía de la logia cambia. Ya no son los educadores e in­telectuales, ni los hombres del Ejército, como tampoco los directivos de la colectivi­dad española que puedan sus columnas. Aquel vacío que produjo el alejamiento de tantos miembros en1895, vienen a llenarlo gran cantidad de masones de origen ita­liano. Téngase presente que en un solo año (1899) llegaron al país 53.295 inmigrantes de origen italiano, 39.972 de ellos varones.


Primero se incorporó un numeroso grupo procedente de la Logia Sette Coli, en­cabezado por el profesor Alberto Porchetti, director del "Colegio Internacional”, un renombrado instituto educacional de la época. Luego viene otro grupo procedente de la L. Stretta Uguaglianza, de la Boca, encabezado por el profesor de música Carlos Rolandone, quien fue director de una Banda Militar y autor de la marcha dedicada a los inválidos. Con esas incorporaciones en masa, se modifica radicalmente la fisono­mía de la logia.


Entre los músicos, aparte del citado Rolandone, encontramos a Santos Discépolo (p), Luis Cianchetta, París Baleani y Vicente Messina; artistas plásticos como el escultor Bernardo Ferrata; gente de teatro como Juan Emilio Petit; publicistas como Gustavo Paroletti, fundador en 1893 del diario "La Patria deglo Italiani”; ingenieros y arquitectos como Didimo Giarelli, Federico De Vicenzi, Ital Vítale; y muchos co­merciantes, todos ellos italianos.


En 1894, en la logia discuten la situación angustiosa que afecta a muchos mú­sicos, por lo que surge la iniciativa de constituir con fines mutualistas la Sociedad Mu­tua Protección, origen de la actual Asociación del Profesorado Orquestal. Es la época tambiénen que adquieren varios lotes en el Cementerio de la Chacarita, donde se eri­giríauna bóveda que fue inaugurada en 1901.


Con el nuevo siglo, asume por primera vez el cargo de V. Maestro Lorenzo Vannetti, quien era empresario de un aserradero de maderas, con depósito anexo de materiales para la construcción y era también propietario de una calera. Por sucesi­vas reelecciones estuvo al frente de la logia ocho años. En esa época se prosigue con la incorporación demuchos italianos, por iniciación o afiliación, la mayoría de ellos comerciantes y muy en particular sastres. También figuran varios pintores especiali­zados en decoración, como Pío Petrangelli, Enrique Bucchignani, Alfonso Tanzi, a los que se deben trabajos realizados en el Teatro Colón, el Congreso Nacional y en di­versas iglesias. Pero siguen estando presentes los músicos, especialmente los directores de bandas militares. Entre ellos aparece Eduardo Policarpo Lonardi (1860-1931), quien pasó a retiro siendo Inspector de Bandas Militares, equiparado a capitán, padre del que sería presidente de la Nación en 1955. Otros músicos que se incorporan en esa época son César Spetrilli, Silvino Di Tata, Palermino Vitullo, Femando Alitta, Vicente Casartelli, entre otros.


Con tan elevado número de músicos en su seno, la logia era la que más se hacía oír, porque generalmente sus tenidas eran amenizadas musicalmente. Por iniciativa de aquellos se implantó también la costumbre de realizar por lo menos una vez pór año reuniones familiares en diversos salones públicos. La primera tuvo lugar el 25 de diciembrede 1902, en el Teatro de la Victoria, en que tras una ceremonia de adopción de unos 50 niños —entre ellos se contaba Vicente Gil Vaianella, que como veremos presidió la logia—, siguió una velada danzante que duró hasta las primeras horas del día siguiente. La segunda velada danzante se realizó en el salón de la Sociedad "La Argentina” el 14 de agosto de 1903. Y así periódicamente por varias décadas.


Tal como se señaló en párrafos anteriores, en 1901 la logia inauguró la bóve­da en la Chacarita, acto del que se conservan varias fotos. A raíz de ello gestionaron la obtención de personería jurídica, otorgada el 2 de marzo de 1903, por decreto del doctorJosé Evaristo líriburu, quien se hallaba en ejercicio del P.E. Nacional por au­senciadel presidente y del vicepresidente.


En 1902 se produjo una nueva escisión en el seno de la Masonería Argentina, surgiendo el denominado "Gran Oriente Argentino del Rito Azul” a cuyo frente se hallaban el almirante Howard y el general Dellepiane. La logia fue una de las constituyentes del nuevo cuerpo, por lo que le correspondió el número 2, en el respectivo registro. En el Rito Azul permaneció hasta 1908.


En dicho año asumió como V. Maestro Daniel David Garibaldi (1858-1938), nativo del Uruguay y de profesión contador. La presidióen 1908/9 y nuevamente en 1910/12. La logia, entre tanto, había establecido susede en la calle Cangallo 2310, donde mantenía una escuela nocturna. Se impartíaen ella enseñanza de primeras letras y contabilidad, de dactilografía e idioma, y como no podía ser menos, se daban clases de música. Si bien la logia se reincorporó a nuestra Gran Logia en 1910, siguió reuniéndose en su local propio antes mencionado por varios años más.


A Daniel Garibaldi lo sucedieronal frente de la logia: Eugenio Genovese, co­merciante (1909/10 y 1915/17); Lorenzo Vanetti, a quien nos referános anterior­mente, en 1912/15, quientotalizó así once años en la presidencia; Felipe Monge, co­merciante en1917/18; Estanislao Rossi, de profesión procurador y que también ejer­ció el comercio, en 1918/19 y 1924/27, quien siguió asiduo en los trabajos hasta sudeceso en 1966, a la edad de 96 años; Genaro Giaccio, sastre, en 1919/20; Augusto Tonina en 1920/22, Florentino Rodríguez, español y comerciante, al igual que su in­mediato predecesor, en 1922/23; Vicente Messina, músico quepasó a retiro con el grado de capitán Inspector de Bandas Militares, quien presidió la logia en 1923/24 y 1941/45, más que octagenario siguió asiduo en los trabajos y se hacía cargo del ar­monio hasta su deceso en 1949.


Además de los músicos que actuabanen Bandas Militares, había los que actua­ban en orquestas sinfónicas, como Adolfo Morpurgo, violoncelista, creador del Con­junto de Instrumentos Antiguos y del Cuarteto de la Wagneriana, además de compositor para obras teatrales y filmes. Con el referido Cuarteto, el Her. Morpurgo ame­nizó varias tenidas de la logia, así como de la Gran Logia. Otros intérpretes que ac­tuaron en la logia fueron Aldo Priano, Jorge Fanelli, etc.


A la par de los músicos queactuaban en el Ejército, había otros italianos vin­culados a las FuerzasArmadas en calidad de armeros, de profesores en diversos ins­titutos militareso técnicos, como p je. Manuel Valentini y Antonio Natoli, el prime­roespecialista en faros y el segundo en cuestiones de meteorología. Había tambiénmédicos militares, como el doctor Mario Comero, director del Hospital de BahíaBlanca. Por ser hijo de italiano e ilustre argentino, la logia contaba comomiembro honorario al doctor Carlos Pellegrini, a quien tributó homenaje postumoel 23 de noviembre de 1906.


Con motivo del Centenario de laRevolución de Mayo, colaboraron con el Her. Ernesto Leveratto, para la ediciónde un Albüm recordatorio, encomendándole ade­más la preparación de otro para1920, dedicado al 50° aniversario de la Unificación Italiana.


Posiblemente por su vinculaciónpersonal con los italianos que en una u otra forma actuaban en el Ejército,vemos ingresar argentinos nativos, que eran oficiales de carrera. También aempresarios, como el ya citado Ernesto J. Leveratto y los her­manos Bemasco quetanto se distinguieron por sus generosas donaciones en favor del HospitalItaliano y de la Educación Común, respectivamente. Había también varioshacendados como Luis Guerzi, de Zárate, quien fue legislador provincial; losher­manos Bartomeo, de Drysdale, o Francisco Gallo, del partido de Lobería,cnyo nom­bre fue perpetuado en diversos productos de campo.


El gremio de la construcciónestuvo representado por José Vainella, Pascual Rimedio y otros, así como porartistas decoradores como Felipe Rimedio y Felipe Agostelli.


En el tercer cuarto de siglo de suexistencia, la logia fue presidida sucesiva­mente por Vicente Testagrossa, en1929/32, Leopoldo Luis Mantero, en 1932/35, Jorge Boragina, en 1935/41, el ya citado Vicente Messina,en 1941/45, y Romualdo Lo Moro, músico como el anterior, en 1945/48.


Los músicos siempre estuvieron presentes en el seno de la logia: Giacomo Monbelli, violinista; Luis Ressetti, también violinista; el citado Romualdo Lo Moro, quien además deactuar en la orquesta del Teatro Colón, fue profesor. Los martilieros estu­vieron representados por Santos Panno, muy afecto al ajedrez y que tuvo la enorme satisfacción de verse prolongado en tal aspecto en su descendencia; y Vicente Gil Vaianella, que como vimos incorporado como lowetón en 1902, fue iniciado en1920.


Se incorporaron también varios masones procedentes de la Logia Renovación N° 333 entre otros Francisco Montemurro e Isaac Chaufán, quien asumió el cargo en 1948 y, por sucesivas reelecciones, siguió desempeñándolo hasta 1955, por lo que le tocó presidir los actos conmemorativos de las Bodas de Diamante.


El V. Hermano Chaufán fue unpersonaje notable, no sólo porque representaba 33.·. compañías de seguros y su afición por los chasques, por lo que siempre había que acercársele con prudencia. También con prudencia había que acercársele cuando traía alguno de sus bastones, ya que era poseedor de una valiosa colección de esos adminículos, algunos de ellos de valor histórico. Es que a veces traía bastones estoque y se cruzaba con el Her. Herminio Eccheri, de la Logia Estrella del Oliente N° 27.


Este, de origen italiano, era un famoso esgrimista, quien dirigió hasta1950 la sala de armas del Jockey Club. A pesar de sus 75 años, cuando veía adon Isaac llegar con algún bastón estoque, echaba mano y nos hacía exhibiciones de habilidád, que al mismo tiempo que admiraban a los que estaban lejos, atemorizaban a los despreve­nidos que estaban cerca. El Her. Eccheri fallecióhace una década cuando había su­mado 93 años de existencia, y 55 de Masonería. Pero el Hermano Chaufán se distinguía también por un extraordinario dinamismo y su tremendo "gancho”. Además, dirigía los trabajos en forma perfecta y dememoria.


Bajo su presidencia, la logia adquirió una vitalidad especial y se incorporaron a su seno muchos industriales y comerciantes procedentes de Siria, Líbano y demás co­marcas aledañas, es decir coterráneos de don Isaac. Ya no son apellidos de origen italiano que vemos en las nuevas incorporaciones, sino los Antebi, Amui, Cabuli, Dana,Dayán, Hamra, Nacach, Mohabed, Totah, Zeitune, etc. Uno de los asiduos con­currentes era el entonces embajador de Siria, doctor Ornar Abou Richeh, fino poeta y profundo filósofo. También participaban representantes de la Iglesia Ortodoxa Siria.


Los actos del 75° aniversario se desarrollaron entre el domingo 2 y el sábado 8 de mayo de 1954. Consistieron enun homenaje a los miembros fallecidos en la Cha­carita, una ceremonia recordativa, una tenida de adopción de lowetones y un ban­quete final. Recordamos el brillo que revistieron y los discursos pronunciados por el doctor Adolfo Dabbah y Lucio Goldberg, magníficas piezas oratorias ambas por su contenido y la impecable factura.


Por aquellos años se incorporaron además de los mencionados empresarios, mé­dicos como el citado doctor Dabbah y Simón Grabois; el bacteriólogo Carlos Figueres; los profesores Rubén Olivera Córdoba y Moisés Goldberg, etc.


En los más recientes 25 años, presidieron a la logia Vicente Gil Vianella, en 1955/56, quien desarrolló una loable labor en la vida civil como presidente del Centro de Martilieros, así como de la Cooperadora del Policlínico General San Martín; sucediéndole Jacobo Antebi, comerciante, en 1956/57; Luis Mario Moraut, industrial, en 1958/60; Osvaldo Luis Caviglia, funcionario de Y.P.F. en 1960/64; Felipe Agostelli, pintor decorador, en 1964/68, a cuyo arte confiamos la remodela­ción de varios templos de este edificio, habiéndose destacado también en su obra ar­tística realizada en diversas iglesias; Juan Antonio Porro, primer violín de la orquesta del Teatro Colón y de la Sinfónica de Radio Nacional, en 1968/73; Alfredo Loreto Gabito, industrial metalúrgico en 1974/75; Enrique Kohn Tebner, odontólogo, en 1975/76, Enrique Rafael Caurel, comerciante en 1976/77; Mario Nacis Dora, promo­tor de seguros, en 1977/79; y finalmente el actual V. Maestro Bruno Carlos Ábram, químico y empresario.


Uno de los últimos grandes actos a que asistí en la logia, fue el realizado el 16 de agosto de 1963, en que se rindió homenaje a la memoria de nuestro Gran Iniciado el Libertador general José de San Martín, haciendo uso de la palabra el V. Hermano Luis José Maldonado, siguiendo luego un concierto por un conjunto de cuerdas, dirigido por el Her. Porro, y que junto a él integraban otros intérpretes de la Orquesta Sinfónica Nacional, todos ellos miembros de la logia.




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