CLINICA DE PODOLOGÍA Y FISIOTERAPIA

En este apartado, irémos colgando artículos que pueden ser de su interes..

LESIONES MÁS FRECUENTES EN LOS PIES DEL SENDERISTA

 

En primer lugar, para que este artículo sea más comprensible, haré una pequeña reseña anatómica, en la que con breves palabras explicaré muy por encima la morfología de la piel y las uñas.

La piel es el órgano más extenso del organismo y constituye el revestimiento externo de éste, su principal función es protegernos de las agresiones del medio externo y se compone de 3 capas:

         Epidermis: la más externa y que a la vez tiene 4 capas.

         Dermis: la vascularizada.

         Hipodermis: el tejido adiposo o grasa.

En cuanto a las uñas, las zonas que nos interesa conocer son:

         La lámina ungueal, la cual es transparente, pero adquiere el color rosado por la dermis que es donde están los vasos sanguíneos y por lo tanto la que nutre a la lámina ungueal.

         La matriz o raíz de la uña que es una zona no visible.

Bueno, hecha esta breve mención anatómica voy a meterme en el tema.

El simple echo de caminar ya supone un traumatismo continuado en los pies, si a eso le añadimos el desnivel e irregularidad del terreno por el que suele caminar el senderista y el tiempo prolongado que dedica a esta actividad; puede suponer un riesgo importante de lesiones en los pies; que ya de por si son la zona que más sufre en la realización de este deporte.

En este breve artículo intentaré explicar a groso modo las lesiones más comunes que puede padecer un senderista, tanto a nivel de la piel como de las uñas.

A nivel de la piel las  patologías más características son:

AMPOLLAS TRAUMÁTICAS O POR FRICCIÓN

Se producen a consecuencia de un mecanismo de fricción y presión, al que se le suman el calor, la humedad y a veces el uso de un calzado o unos calcetines inadecuados; de ahí la importancia del uso de un buen calzado y de calcetines específicos para la actividad que se va a realizar y para el calzado que se va a usar, ya que no es lo mismo un calcetín para una bota de montaña que para una zapatilla de montaña.

El tratamiento de estas lesiones es muy simple. Si la ampolla no molesta ni causa dolor es mejor no tocarla, el cuerpo por si mismo  la reabsorberá, la piel se secará y caerá. Si la piel esta tensa y genera dolor y molesta debe drenarse la vesícula pero dejando intacta la cubierta cutánea, es decir, hay que vaciar la ampolla de líquido pinchándola con una aguja fina, si es estéril mejor, pero sin tocar ni cortar la piel que la cubre, ya que esta nos servirá de protección para la piel de debajo de la ampolla que esta sana pero sensible.

HERIDAS Y ABRASIONES

Estas tienen más importancia que la ampollas, aunque siguen siendo de escasa repercusión clínica. Generalmente en este tipo de lesiones ya se observa una pérdida de sustancia (de piel) y por lo tanto existe sangrado y el dolor es mayor. Si la zona afectada sigue sometiéndose a presiones constantes pueden afectarse capas más profundas de piel, agravándose por lo tanto el cuadro clínico.

En cuanto al tratamiento, este consiste en limpiar bien la zona (agua y jabón, agua oxigenada, etc.), ya  que al eliminarse la primera capa de epidermis el riesgo de infección es mayor que en el caso de las ampollas, después aplicar un antiséptico tipo povidona yodada o clorhexidina y tapar para evitar sucesivos roces y traumatismos en la zona dañada.

Si la herida o abrasión estuviera excesivamente sucia o afectara a capas más profundas de piel, se podría aplicar una pomada antibiótica tipo plasimine al 2 % o bactroban y tapar.

HELOMAS E HIPERQUERATOSIS

La hiperqueratosis o durezas es el engrosamiento de la piel debido a una fricción reiterada, debida, en ocasiones al uso de calzado deportivo demasiado estrecho o excesivamente ancho; aunque generalmente las durezas son provocadas por alteraciones en la marcha producidas por la morfología de nuestros pies, ya predispuesta al nacer. El único tratamiento es la eliminación temporal de la hiperqueratosis o el uso de unas plantillas profesionales que modifiquen nuestro modo de caminar, eliminen el exceso de presiones en la zona afectada y por lo tanto disminuyan la dureza e incluso la hagan desaparecer. En cualquiera de los dos casos es conveniente que acuda a su podólogo/a  para que le realice el tratamiento adecuado en cada caso.

Los helomas, callos o más vulgarmente llamados ojos de pollo son como las durezas, pero esta crece en superficie por eso suele ser más extensa y el heloma crece en profundidad, por lo que es menos extenso pero más doloroso.

Existen dos tipos, al igual que en el caso de la hiperqueratosis, los provocados por la fricción excesiva de un zapato en una zona concreta, estos suelen aparecer en el dorso de los dedos, y los provocados por las alteraciones en nuestra manera de caminar, que suelen aparecer sobre prominencias articulares en la planta del pie.

El tratamiento, es el mismo que para las durezas; si son por fricción deben eliminarse con bisturí (podólogo/a), si son por la forma de nuestros pies y nuestra manera de caminar debe aplicarse unas ortesis plantares (plantillas).

MICOSIS

También llamada tinea pedis o más conocido como pie de atleta. Es una infección por hongos, empieza con lesiones descamativas en los pliegues interdigitales (generalmente en el 3º y 4º espacios) que es donde se encuentra más humedad; posteriormente se extiende por el resto del pie tanto en planta como en dorso. Los síntomas son picor, escozor e incluso en casos muy graves dolor.

La micosis es un cuadro complicado de eliminar, y además se favorece por la sudoración, calzado deportivo y no transpirable, en caso de la gente que vaya a la piscina por caminar descalzos o compartir calzado con otra persona que lo padezca.

El tratamiento es mediante antifúngicos, en casos leves suele ser suficiente aplicaciones tópicas tanto en cremas o polvos para la piel y lacas para las uñas; si la infección por hongos es más severa se necesita combinar el tratamiento tópico con tratamiento sistémico u oral.

Lo que esta claro es que el mejor tratamiento es la prevención, que consiste en una higiene exhaustiva; secar los pies minuciosamente, sobretodo entre los dedos; en gente con exceso de sudoración usar polvos y cremas para la transpiración; uso de calzado transpirable tanto de uso diario como para realizar ejercicio; uso de chanclas en piscinas; cambio diario de calcetines, etc.

TALÓN NEGRO O SEUDOCROMHIDROSIS PLANTAR

Es una lesión común en deportistas que realizan esfuerzos bruscos y forzados del pie, que seria el caso del senderista. Es una lesión que no tiene una importancia clínica y suele desaparecer al cesar la actividad. Se caracteriza por puntos o rayas de color negro, indoloras y localizadas en la parte posterior y lateral de los talones.

El tratamiento es evitar el roce que la produce.

 

Tan solo he nombrado las lesiones en la piel más comunes, por supuesto que existen muchísimas más pero no creo que sean de mucha relevancia en este artículo.

En las personas que practican senderismo, montaña, etc., en las que el contacto continuado, el roce con el calzado y los desniveles son muy comunes y durante periodos de tiempo largos; podemos encontrar las siguientes lesiones en las uñas:

TRAUMATISMOS CRÓNICOS EN LAS UÑAS DE LOS PIES

·        Hemorragias en "astilla”, son lesiones de color oscuro, lineales, de menos de 1mm de anchura y de 1mm a pocos cm de longitud. Aparecen por la rotura de vénulas y capilares del lecho ungueal provocados a consecuencia de pequeños traumatismos continuados. A medida que la uña crezca irá desapareciendo esa coloración oscura.

·        Hematomas Subungueales, son acúmulos irregulares de sangre bajo la lámina de la uña. Se originan debido a traumatismos repetidos sobre la uña. Esta lesión es muy típica en el senderismo. La solución es dejar que la uña crezca e irá desapareciendo el hematoma; si existe mucho dolor puede drenarse, pero eso debe hacerlo un profesional.

·        Melanoniquia friccional, es debida al trauma repetido que ocasiona el calzado. Aparece en la región lateral de la uña del 5º dedo del pie. Debemos eliminar el traumatismo y dejar crecer la uña.

·        Onicolisis traumática, la lámina de la uña se desprende del lecho, quedando hueca; se debe a la formación de ampollas debajo de las uñas tras el uso de un calzado nuevo, muy ajustado o también a caminar durante largo tiempo en terreno descendente. El tratamiento es, como en los casos anteriores, eliminar el traumatismo que lo provoca; pero en este caso la recuperación total de la uña es más complicado; posiblemente se quedará hueca o más elevada.

·        Onicogrifosis ungueal, la uña se engrosa considerablemente, crece más a lo ancho que a lo largo;  tanto es así que existe dificultad para cortarla. En este caso la raíz de la uña esta afectada por lo que la uña crecerá siempre engrosada. El tratamiento si existe mucho dolor es eliminar la lámina ungueal definitivamente. Si es indoloro lo ideal es ir cortándola y puliéndolo cuando sea necesario.

·        Onicocriptosis o uña encarnada, en este caso la uña se clava en la carne produciendo un dolor a veces inaguantable; en ocasiones la uña se clava tan excesivamente que existe inflamación, infección, edema, pus. En este caso y sea cual sea el grado en el que la uña se clave, lo mejor es recurrir a un profesional, ya que si la infección es muy severa puede llegar al hueso provocando una infección también a este nivel.

·        Hendiduras longitudinales de la lámina ungueal, son hundimientos longitudinales ocasionados por los golpes pequeños, indoloros pero constantes sobre la uña. Generalmente ocupan solo la región más distal de la uña, pero a veces afectan a la lámina entera. Causan dolor, se enganchan, y hacen que las uñas muestren una grieta en el borde libre de la uña. Si no han afectado a la raíz de la uña, la solución es evitar los traumatismos que generaron la lesión; pero si hay afectación de la raíz la uña crecerá así siempre.

 

Bueno, espero haber sido bastante clara al describir las lesiones y los tratamientos de las mismas.

Cuidarse los pies es indispensable para poder realizar de manera satisfactoria y con mayor rendimiento cualquier tipo de deporte; por esa razón si tienen alguna duda consulten a su podólogo.

 

 

EJERCICIOS A REALIZAR TRAS UN ESGUINCE DE TOBILLO PARA AUMENTAR LA PROPIOCEPCIÓN:

 

Antes de comenzar a describir los ejercicios, me gustaría aclarar un concepto básico que emplearemos a lo largo de la explicación, la propiocepción.

"La propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. La propiocepción regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso central y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento”

A continuación vamos a exponer una serie de ejercicios de fácil ejecución que nos ayudarán a mantener los tobillos en estado óptimo. Estos ejercicios están pensados para realizarlos cuando el esguince está ya en su última fase de recuperación.

 

 

1.                  Coger la toalla con los dedos: Es un ejercicio muy sencillo, su objetivo principal es fortalecer la musculatura del pie.

El paciente debe sentarse en una silla y extender en el suelo una toalla de lavabo en vertical, con los dedos de los pies ir cogiendo la toalla hasta no poder seguir con el movimiento o finalice la extensión de la toalla. Repetir el ejercicio varias veces.

   

2.                  Flexión dorsal y plantar: El objetivo principal de este ejercicio es mantener la movilidad del tobillo en las primeras fases de la lesión, se necesita un plato de Bowler como material, bien puede adquirirse o fabricarse en casa.

El ejercicio se realiza en sedestación (sentado, preferiblemente en una silla), el pie encima del plato realizando el movimiento de flexión y extensión plantar (llevar el pie adelante y atrás), el movimiento debe realizarse lentamente y respetando los limites del dolor.

 

 

3.                  Presionar la pelota: Este ejercicio tiene un doble objetivo, por una parte fortalecer la musculatura y la otra el de un trabajo de estabilidad. El material requerido será una pelota de espuma del tamaño de un balón de futbol (aproximadamente). El ejercicio se realizará de pie (al principio es recomendable tener algún punto de apoyo) con el pie encima del balón hay que realizar una presión hacia abajo, intentando que el pie se mantenga firme y el movimiento sea limpio, por ello es importante realizar el ejercicio lento y controlado.

 
 

4.                  Mantener el equilibrio 1: El objetivo de este ejercicio es mejorar el equilibrio y la propiocepción.

El ejercicio consiste en ponerse a la pata coja y mirando a un punto fijo intentar mantener el equilibrio.

 

 

5.                  Mantener el equilibrio 2: El ejercicio es igual que el anterior, con la diferencia que pediremos la ayuda de otra persona para que se ponga enfrente nuestro y guiándonos desde la cintura nos desestabilice suavemente, realizando movimientos de empuje hacia delante, hacia atrás y hacia los lados, todo esto de forma suave y controlada.

 

 

6.                  Mantener el equilibrio 3: La base es la misma que el de los anteriores ejercicios, pero puede realizarse sobre una superficie inestable, como por ejemplo una cama elástica. Se puede empezar manteniendo sólo el equilibrio, y posteriormente pidiéndole a un compañero que te lance un balón mientras estas en apoyo unipodal (a la pata coja) sobre la cama elástica. 

* Esto mismo se puede ejercitar con otro tipo de superficies inestables, como por ejemplo un cojín de aire, con el plato de bowler, o con aparatos similares para la propiocepción.

 

 

7.                  Superficies irregulares: La última fase de recuperación es realizar la actividad física por superficies irregulares, como por ejemplo la arena de la playa, una playa de piedras, correr en la playa por dentro del agua, hacer senderismo por montaña, etc. Este tipo de actividades nos servirá para poder aumentar la intensidad de la actividad y volver a la actividad física con una buena recuperación funcional.

 

Por último decir que no es necesario padecer ninguna lesión para realizar estos ejercicios, puesto que nos ayudarán a mejorar nuestro equilibrio y nuestra propiocepción y nos evitarán futuras lesiones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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