Iglesia en Salida

Hacia las periferias del mundo






LOS SIETE SACRAMENTOS DE LA IGLESIA CEC


 

1210 Los sacramentos de la Nueva Ley fueron instituidos por Cristo y son siete, a saber,Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Ordensacerdotal y Matrimonio. Los siete sacramentos corresponden a todas las etapasy todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento ycrecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos. Hay aquí unacierta semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vidaespiritual (Cf. S. Tomás de A., s. th. 3, 65,1).


 

EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO

1213 Elsanto Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de lavida en el espíritu ("vitae spiritualis ianua") y la puerta que abreel acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado yregenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somosincorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión (Cf. Cc. deFlorencia: DS 1314; CIC, can 204,1; 849; CCEO 675,1): "Baptismus estsacramentum regenerationis per aquam in verbo" ("El bautismo es elsacramento del nuevo nacimiento por el agua y la palabra", Cath. R. 2, 2,5).


1215 Estesacramento es llamado también "baño de regeneración y de renovación delEspíritu Santo" (Tt 3,5), porque significa y realiza ese nacimiento delagua y del Espíritu sin el cual "nadie puede entrar en el Reino deDios" (Jn 3,5).

1216"Este baño es llamado iluminación porque quienes reciben esta enseñanza(catequética) su espíritu es iluminado..." (S. Justino, Apol. 1, 61, 12).Habiendo recibido en el Bautismo al Verbo, "la luz verdadera que ilumina atodo hombre" (Jn 1,9), el bautizado, "tras haber sido iluminado"(Hb 10,32), se convierte en "hijo de la luz" (1 Ts 5,5), y en"luz" él mismo (Ef 5,8):


 

ELSACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN

1285 Con elBautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmación constituye elconjunto de los "sacramentos de la iniciación cristiana", cuya unidaddebe ser salvaguardada. Es preciso, pues, explicar a los fieles que larecepción de este sacramento es necesaria para la plenitud de la graciabautismal (Cf. OCf, Praenotanda 1). En efecto, a los bautizados "elsacramento de la confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y losenriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma secomprometen mucho más, como auténticos testigos de Cristo, a extender ydefender la fe con sus palabras y sus obras" (LG 11; Cf. OCf, Praenotanda2):


1286 En elAntiguo Testamento, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaríasobre el Mesías esperado (Cf. Is 11,2) para realizar su misión salvífica (Cf. Lc4,16-22; Is 61,1). El descenso del Espíritu Santo sobre Jesús en su Bautismopor Juan fue el signo de que él era el que debía venir, el Mesías, el Hijo deDios (Mt 3,13-17; Jn 1,33- 34). Habiendo sido concedido por obra del EspírituSanto, toda su vida y toda su misión se realizan en una comunión total con elEspíritu Santo que el Padre le da "sin medida" (Jn 3,34).


 

ELSACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA

1322 LaSagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. Los que han sido elevados ala dignidad del sacerdocio real por el Bautismo y configurados másprofundamente con Cristo por la Confirmación, participan por medio de laEucaristía con toda la comunidad en el sacrificio mismo del Señor.


1323"Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado,instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar porlos siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposaamada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento depiedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibea Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura"(SC 47).


 

1324 La Eucaristía es "fuente y cima de toda la vidacristiana" (LG 11). "Los demás sacramentos, como también todos losministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristíay a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bienespiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua" (PO 5).


1325"La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios y launidad del Pueblo de Dios por las que la Iglesia es ella misma. En ella seencuentra a la vez la cumbre de la acción por la que, en Cristo, Dios santificaal mundo, y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y porél al Padre" (CdR, inst. "Eucharisticum mysterium" 6).


1381"La presencia del verdadero Cuerpo de Cristo y de la verdadera Sangre deCristo en este sacramento, `no se conoce por los sentidos, dice S. Tomás, sinosolo por la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios". Por ello,comentando el texto de S. Lucas 22,19: `Esto es mi Cuerpo que será entregadopor vosotros", S. Cirilo declara: `No te preguntes si esto es verdad, sinoacoge más bien con fe las palabras del Señor, porque él, que es la Verdad, nomiente" (S. Tomás de Aquino, s. th. 3,75,1, citado por Pablo VI, MF 18):


 

Adoro te devote, latens Deitas,
Quae sub his figuris vere latitas:
Tibi se cor meum totum subjicit,
Quia te contemplans totum deficit.

Visus, gustus, tactus in te fallitur,
Sed auditu solo tuto creditur:
Credo quidquod dixit Dei Filius:
Nil hoc Veritatis verbo verius.


 

(Adórote devotamente, oculta Deidad,
que bajo estas sagradas especies te ocultas verdaderamente:
A ti mi corazón totalmente se somete,
pues al contemplarte, se siente desfallecer por completo.

La vista, el tacto, el gusto, son aquífalaces;
sólo con el oído se llega a tener fe segura.
Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios,
nada más verdadero que esta palabra de Verdad.)



 

EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y DE LARECONCILIACIÓN

1422"Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de lamisericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra Él y, al mismotiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados.Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones" (LG11).


1423 Se le denomina sacramento de conversión porque realizasacramentalmente la llamada de Jesús a la conversión (Cf. Mc 1,15), la vueltaal Padre (Cf. Lc 15,18) del que el hombre se había alejado por el pecado.
Se denomina sacramento de la Penitencia porque consagra un proceso personal yeclesial de conversión, de arrepentimiento y de reparación por parte delcristiano pecador.


1424 Esllamado sacramento de la confesión porque la declaración o manifestación, laconfesión de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de estesacramento. En un sentido profundo este sacramento es también una"confesión", reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de sumisericordia para con el hombre pecador.

Se le llamasacramento del perdón porque, por la absolución sacramental del sacerdote, Diosconcede al penitente "el perdón y la paz" (OP, fórmula de laabsolución).


Se ledenomina sacramento de reconciliación porque otorga al pecador el amor de Diosque reconcilia: "Dejaos reconciliar con Dios" (2 Co 5,20). El quevive del amor misericordioso de Dios está pronto a responder a la llamada delSeñor: "Ve primero a reconciliarte con tu hermano" (Mt 5,24).


 

LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

1499"Con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de lospresbíteros, toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señorsufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima aunirse libremente a la pasión y muerte de Cristo; y contribuir, así, al biendel Pueblo de Dios" (LG 11).


1500 Laenfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas másgraves que aquejan la vida humana. En la enfermedad, el hombre experimenta suimpotencia, sus límites y su finitud. Toda enfermedad puede hacernos entreverla muerte.


1501 Laenfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo, a vecesincluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer ala persona más madura, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencialpara volverse hacia lo que lo es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja auna búsqueda de Dios, un retorno a él.


1502 Elhombre del Antiguo Testamento vive la enfermedad de cara a Dios. Ante Dios se lamentapor su enfermedad (Cf. Sal 38) y de él, que es el Señor de la vida y de lamuerte, implora la curación (Cf. Sal 6,3; Is 38). La enfermedad se convierte encamino de conversión (Cf. Sal 38,5; 39,9.12) y el perdón de Dios inaugura lacuración (Cf. Sal 32,5; 107,20; Mc 2,5-12). Israel experimenta que laenfermedad, de una manera misteriosa, se vincula al pecado y al mal; y que lafidelidad a Dios, según su Ley, devuelve la vida: "Yo, el Señor, soy elque te sana" (Ex 15,26). El profeta entreve que el sufrimiento puede tenertambién un sentido redentor por los pecados de los demás (Cf. Is 53,11).Finalmente, Isaías anuncia que Dios hará venir un tiempo para Sión en queperdonará toda falta y curará toda enfermedad (Cf. Is 33,24).


 

 

EL SACRAMENTO DEL ORDEN

1536 ElOrden es el sacramento gracias al cual la misión confiada por Cristo a susApóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es,pues, el sacramento del ministerio apostólico. Comprende tres grados: elepiscopado, el presbiterado y el diaconado.


1537 La palabra Orden designaba, en la antigüedad romana, cuerposconstituidos en sentido civil, sobre todo el cuerpo de los que gobiernan.Ordinatio designa la integración en un ordo. En la Iglesia hay cuerposconstituidos que la Tradición, no sin fundamentos en la Sagrada Escritura (Cf.Hb 5,6; 7,11; Sal 110,4), llama desde los tiempos antiguos con el nombre detaxeis (en griego), de ordines (en latín): así la liturgia habla del ordoepiscoporum, del ordo presbyterorum, del ordo diaconorum. También reciben estenombre de ordo otros grupos: los catecúmenos, las vírgenes, los esposos, lasviudas...


 

1538 Laintegración en uno de estos cuerpos de la Iglesia se hacía por un rito llamadoordinatio, acto religioso y litúrgico que era una consagración, una bendición oun sacramento. Hoy la palabra ordinatio está reservada al acto sacramental queincorpora al orden de los obispos, de los presbíteros y de los diáconos y queva más allá de una simple elección, designación, delegación o institución porla comunidad, pues confiere un don del Espíritu Santo que permite ejercer un"poder sagrado" (sacra potestas; Cf. LG 10) que sólo puede venir deCristo, a través de su Iglesia. La ordenación también es llamada consecratioporque es un "poner a parte" y un "investir" por Cristomismo para su Iglesia. La imposición de manos del obispo, con la oraciónconsecratoria, constituye el signo visible de esta consagración.


1544 Todaslas prefiguraciones del sacerdocio de la Antigua Alianza encuentran sucumplimiento en Cristo Jesús, "único mediador entre Dios y loshombres" (1 Tm 2,5). Melquisedec, "sacerdote del Altísimo" (Gn14,18), es considerado por la Tradición cristiana como una prefiguración delsacerdocio de Cristo, único "Sumo Sacerdote según el orden deMelquisedec" (Hb 5,10; 6,20), "santo, inocente, inmaculado" (Hb7,26), que, "mediante una sola oblación ha llevado a la perfección parasiempre a los santificados" (Hb 10,14), es decir, mediante el único sacrificiode su Cruz.


 

1545 Elsacrificio redentor de Cristo es único, realizado una vez por todas. Y por estose hace presente en el sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo acontececon el único sacerdocio de Cristo: se hace presente por el sacerdocioministerial sin que con ello se quebrante la unicidad del sacerdocio de Cristo:"Et ideo solus Christus est verus sacerdos, alii autem ministri eius"("Y por eso sólo Cristo es el verdadero sacerdote; los demás son ministrossuyos", S. Tomás de A. Hebr. VII, 4).


 

1554 "El ministerio eclesiástico, instituido por Dios, estáejercido en diversos órdenes que ya desde antiguo reciben los nombres deobispos, presbíteros y diáconos" (LG 28). La doctrina católica, expresadaen la liturgia, el magisterio y la práctica constante de la Iglesia, reconocenque existen dos grados de participación ministerial en el sacerdocio de Cristo:el episcopado y el presbiterado. El diaconado está destinado a ayudarles y aservirles. Por eso, el término "sacerdos" designa, en el uso actual,a los obispos y a los presbíteros, pero no a los diáconos. Sin embargo, ladoctrina católica enseña que los grados de participación sacerdotal (episcopadoy presbiterado) y el grado de servicio (diaconado) son los tres conferidos porun acto sacramental llamado "ordenación", es decir, por el sacramentodel Orden

Que todos reverencien a los diáconos como a Jesucristo, como también alobispo, que es imagen del Padre, y a los presbíteros como al senado de Dios ycomo a la asamblea de los apóstoles: sin ellos no se puede hablar de Iglesia(S. Ignacio de Antioquía, Trall. 3,1)


1555"Entre los diversos ministerios que existen en la Iglesia, ocupa el primerlugar el ministerio de los obispos que, que a través de una sucesión que seremonta hasta el principio, son los transmisores de la semilla apostólica"(LG 20).


1556"Para realizar estas funciones tan sublimes, los Apóstoles se vieronenriquecidos por Cristo con la venida especial del Espíritu Santo que descendiósobre ellos. Ellos mismos comunicaron a sus colaboradores, mediante laimposición de las manos, el don espiritual que se ha transmitido hasta nosotrosen la consagración de los obispos" (LG 21).

1557 ElConcilio Vaticano II "enseña que por la consagración episcopal se recibela plenitud del sacramento del Orden. De hecho se le llama, tanto en laliturgia de la Iglesia como en los Santos Padres, `sumo sacerdocio" o`cumbre del ministerio sagrado"" (Ibíd.).


 

1558"La consagración episcopal confiere, junto con la función de santificar,también las funciones de enseñar y gobernar... En efecto... por la imposiciónde las manos y por las palabras de la consagración se confiere la gracia delEspíritu Santo y queda marcado con el carácter sagrado. En consecuencia, losobispos, de manera eminente y visible, hacen las veces del mismo Cristo,Maestro, Pastor y Sacerdote, y actúan en su nombre (in eius persona agant)"(Ibíd.). "El Espíritu Santo que han recibido ha hecho de los obispos losverdaderos y auténticos maestros de la fe, pontífices y pastores" (CD 2).


 

1559"Uno queda constituido miembro del Colegio episcopal en virtud de laconsagración episcopal y por la comunión jerárquica con la Cabeza y con losmiembros del Colegio" (LG 22). El carácter y la naturaleza colegial delorden episcopal se manifiestan, entre otras cosas, en la antigua práctica de laIglesia que quiere que para la consagración de un nuevo obispo participenvarios obispos (Cf. Ibíd.). Para la ordenación legítima de un obispo serequiere hoy una intervención especial del Obispo de Roma por razón de sucualidad de vínculo supremo visible de la comunión de las Iglesias particularesen la Iglesia una y de garante de libertad de la misma.


 

1560 Cadaobispo tiene, como vicario de Cristo, el oficio pastoral de la Iglesiaparticular que le ha sido confiada, pero al mismo tiempo tiene colegialmentecon todos sus hermanos en el episcopado la solicitud de todas las Iglesias:"Mas si todo obispo es propio solamente de la porción de grey confiada asus cuidados, su cualidad de legítimo sucesor de los apóstoles por institucióndivina, le hace solidariamente responsable de la misión apostólica de laIglesia" (Pío XII, Enc. Fidei donum, 11; Cf. LG 23; CD 4,36-37; AG5.6.38).


 

1561 Todo loque se ha dicho explica por qué la Eucaristía celebrada por el obispo tiene unasignificación muy especial como expresión de la Iglesia reunida en torno alaltar bajo la presidencia de quien representa visiblemente a Cristo, BuenPastor y Cabeza de su Iglesia (Cf. SC 41; LG 26).


1562"Cristo, a quien el Padre santificó y envió al mundo, hizo a los obispospartícipes de su misma consagración y misión por medio de los Apóstoles de loscuales son sucesores. Estos han confiado legítimamente la función de suministerio en diversos grados a diversos sujetos en la Iglesia" (LG 28)."La función ministerial de los obispos, en grado subordinado, fueencomendada a los presbíteros para que, constituidos en el orden delpresbiterado, fueran los colaboradores del Orden episcopal para realizaradecuadamente la misión apostólica confiada por Cristo" (PO 2).


1563"El ministerio de los presbíteros, por estar unido al Orden episcopal,participa de la autoridad con la que el propio Cristo construye, santifica ygobierna su Cuerpo. Por eso el sacerdocio de los presbíteros supone ciertamentelos sacramentos de la iniciación cristiana. Se confiere, sin embargo, por aquelsacramento peculiar que, mediante la unción del Espíritu Santo, marca a lossacerdotes con un carácter especial. Así quedan identificados con Cristo Sacerdote,de tal manera que puedan actuar como representantes de Cristo Cabeza" (PO2).


 

1564"Los presbíteros, aunque no tengan la plenitud del sacerdocio y dependande los obispos en el ejercicio de sus poderes, sin embargo están unidos a éstosen el honor del sacerdocio y, en virtud del sacramento del Orden, quedanconsagrados como verdaderos sacerdotes de la Nueva Alianza, a imagen de Cristo,sumo y eterno Sacerdote (Hb 5,1-10; 7,24; 9,11-28), para anunciar el Evangelioa los fieles, para dirigirlos y para celebrar el culto divino" (LG 28).


1569"En el grado inferior de la jerarquía están los diáconos, a los que se lesimponen las "para realizar un servicio y no para ejercer elsacerdocio"" (LG 29; Cf. CD 15). En la ordenación al diaconado, sóloel obispo impone las manos, significando así que el diácono está especialmentevinculado al obispo en las tareas de su "diaconía" (Cf. S. Hipólito,trad. ap. 8).

1570 Losdiáconos participan de una manera especial en la misión y la gracia de Cristo(Cf. LG 41; AA 16). El sacramento del Orden los marco con un sello (carácter)que nadie puede hacer desaparecer y que los configura con Cristo que se hizo"diácono", es decir, el servidor de todos (Cf. Mc 10,45; Lc 22,27; S.Policarpo, Ep 5,2). Corresponde a los diáconos, entre otras cosas, asistir alobispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobretodo de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a lacelebración del matrimonio y bendecirlo, proclamar el evangelio y predicar,presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad (Cf.LG 29; Cf. SC 35,4; AG 16).


 

1571 Desdeel Concilio Vaticano II, la Iglesia latina ha restablecido el diaconado"como un grado particular dentro de la jerarquía" (LG 29), mientrasque las Iglesias de Oriente lo habían mantenido siempre. Este diaconadopermanente, que puede ser conferido a hombres casados, constituye unenriquecimiento importante para la misión de la Iglesia. En efecto, esapropiado y útil que hombres que realizan en la Iglesia un ministerioverdaderamente diaconal, ya en la vida litúrgica y pastoral, ya en las obrassociales y caritativas, "sean fortalezcan por la imposición de las manostransmitida ya desde los Apóstoles y se unan más estrechamente al servicio delaltar, para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la graciasacramental del diaconado" (AG 16).


 

EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

1601"La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entresí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al biende los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada porCristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados" (CIC, can.1055,1)


1602 La Sagrada Escritura se abre con el relato de la creación delhombre y de la mujer a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26- 27) y se cierra conla visión de las "bodas del Cordero" (Ap 19,7.9). De un extremo aotro la Escritura habla del matrimonio y de su "misterio", de suinstitución y del sentido que Dios le dio, de su origen y de su fin, de susrealizaciones diversas a lo largo de la historia de la salvación, de susdificultades nacidas del pecado y de su renovación "en el Señor" (1Co 7,39) todo ello en la perspectiva de la Nueva Alianza de Cristo y de laIglesia (Cf. Ef 5,31-32).


1603"La íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provistade leyes propias, se establece sobre la alianza del matrimonio... un vínculosagrado... no depende del arbitrio humano. El mismo Dios es el autor delmatrimonio" (GS 48,1). La vocación al matrimonio se inscribe en lanaturaleza misma del hombre y de la mujer, según salieron de la mano delCreador. El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de lasnumerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos en lasdiferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Estasdiversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y permanente. A pesar deque la dignidad de esta institución no se trasluzca siempre con la mismaclaridad (Cf. GS 47,2), existe en todas las culturas un cierto sentido de lagrandeza de la unión matrimonial. "La salvación de la persona y de lasociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de lacomunidad conyugal y familiar" (GS 47,1).


 

1606 Todohombre, tanto en su entorno como en su propio corazón, vive la experiencia delmal. Esta experiencia se hace sentir también en las relaciones entre el hombrey la mujer. En todo tiempo, la unión del hombre y la mujer vive amenazada porla discordia, el espíritu de dominio, la infidelidad, los celos y conflictosque pueden conducir hasta el odio y la ruptura. Este desorden puedemanifestarse de manera más o menos aguda, y puede ser más o menos superado,según las culturas, las épocas, los individuos, pero siempre aparece como algode carácter universal.


1607 Segúnla fe, este desorden que constatamos dolorosamente, no se origina en lanaturaleza del hombre y de la mujer, ni en la naturaleza de sus relaciones,sino en el pecado. El primer pecado, ruptura con Dios, tiene como consecuenciaprimera la ruptura de la comunión original entre el hombre y la mujer. Susrelaciones quedan distorsionadas por agravios recíprocos (Cf. Gn 3,12); suatractivo mutuo, don propio del creador (Cf. Gn 2,22), se cambia en relacionesde dominio y de concupiscencia (Cf. Gn 3,16b); la hermosa vocación del hombre yde la mujer de ser fecundos, de multiplicarse y someter la tierra (Cf. Gn 1,28)queda sometida a los dolores del parto y los esfuerzos de ganar el pan (Cf. Gn3,16-19).


1612 Laalianza nupcial entre Dios y su pueblo Israel había preparado la nueva y eternaalianza mediante la que el Hijo de Dios, encarnándose y dando su vida, se unióen cierta manera con toda la humanidad salvada por él (Cf. GS 22), preparandoasí "las bodas del cordero" (Ap 19,7.9).










"Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé. 
Tú me has llamado, y me has llamado insistentemente, y has suprimido mi sordera.
 Tu has brillado con luz y has puesto mi ceguera a volar! Tu has emanado fragancia, y me he quedado sin aliento, y he suspirado por ti. 
Te he conocido, y he tenido hambre y sed de Ti.  Tú me has tocado, y he sido encendido por tu paz.” 
                                                                                                                Confesiones de San Agustín, Capítulo 1.                                                                                                                                                                                                       
                                   
                                                                                                                                                                                                            
                                                                                                                                                

             
                                                                                                                                                                                                                    contador de visitas